Todos tenemos momentos perfectos en nuestra vida, en nuestras rutinas cotidianas, en nuestro trabajo y como no, en nuestro deporte. Pero cuando no es así…. ¿cómo reaccionamos?

En mi caso, creo que tengo de todo un poco, aunque suelo tirar al positivismo. Depende de las circunstancias claro está, pero a la larga no sirve de nada deprimirse ni estar ofuscados con la vida, todo pasa y es mejor que pase de buen humor.

Ante las adversidades es mejor ser positivo, buscar otras actividades que te compensen y te distraigan…

Ya son tres meses de mi preparación de maratón y como os he contado otras veces la estoy disfrutando mucho, aunque este último mes ha sido más complicado, no todo iba a ser coser y cantar…

Después de correr Tetuán y Soria he tenido días en los que los isquios me han dado algo de guerra, pero bueno es algo que me pasa de vez en cuando así que tampoco me llevo malos ratos. El principal inconveniente es que tienes que cambiar un poco la intensidad de los entrenos y la cabeza no te funciona igual, vas con más miedo y precaución.

Me tomé algún día de descanso, (un sábado) que vino de lujo, lo típico de “sofá, peli y manta” jajaja. Y al dia siguiente lo cogí con ganas y me hice 25 km alegres lo que me dio confianza para empezar bien la siguiente semana, que era la semana de la Media y Maratón de mi ciudad.

Era mi semana 10, recuperé bien de la tirada larga, los rodajes fueron fluyendo y las series de la semana salieron a los ritmos que tenía previstos…. así que el domingo me planté en la línea de salida con muchas ganas. Hacia frío la verdad, amanecimos con 5 grados, pero no había apenas aire, así que era el dia perfecto. Aproveché la primera parte de la carrera que es a favor del río y se nota que es favorable. Pase el kilómetro 10 en 36’40 que era mi idea, ya que la segunda parte picaba para arriba, además me cercioré de que aventajaba en un par de minutos a mis rivales para así disfrutar mejor la parte final.

Como inconveniente tenemos la soledad, también habitual en mis carreras, los primeros ocho kilómetros a mi bola, vigilando al grupo de delante, después me alcanzó David, un chico que hacía la maratón, conectamos con el grupo y les pasamos, pero el iba un punto más rápido que yo, y me volví a quedar sola desde el km 15. Últimos kilómetros disfrutando del centro histórico de mi ciudad a un ritmo más tranquilo, que la verdad agradecí bastante. Así pude revalidar mi título del año pasado, con mucha alegría y con la satisfacción de sumar un entreno más para Valencia.

Al día siguiente fue un día duro, de resaca de kilómetros por así decirlo y lo peor, con dolores en los isquios otra vez. Me tomo la semana con otra perspectiva, visitas al fisio y muchas horas en la elíptica, pero bueno sin agobios, no viene mal tampoco un pequeño descanso porque hay mucho trabajo detrás hecho. Por eso digo que ante las adversidades es mejor ser positivo, buscar otras actividades que te compensen y te distraigan y tomárselo con tranquilidad y paciencia. Cuando tenemos nuestros objetivos cerca es fácil preocuparse, nos entra un poco el agobio de ver que la fecha está ahí, nos entran dudas de como nos recuperaremos, de si nos repercutirá el día de la prueba…. pero seamos realistas, el día de la prueba y más en una maratón, pueden pasar mil cosas.

Yo soy optimista, ya estoy en mi semana 12 y llevo una mochila de kilómetros a la espalda muy buena, con las pilas recargadas y muchas ganas estoy convencida de que esta semana voy a encontrarme genial. El domingo volveré a recorrer las calles de mi ciudad, esta vez en los 10km de Caja Viva y creo que podré hacer un buen registro, al menos pondré toda la carne en el asador!

Jimena Martín