Sonia Escuriola Reula en la Ultra Sierra Nevada

Cuando decides correr una carrera como la Ultra Sierra Nevada, sabes que el camino hasta llegar al día clave sera duro, pero la ilusión por volver a la que un día fue mi carrera soñada, hace que todo sea más fácil. Horas y horas de entrenamiento, madrugones, días de doblar entrenos, prescindir de muchas cenas con amigos, pero quería llegar bien y para eso había que sacrificar muchas cosas, asi que habia que darlo todo!

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Se hizo largo pero no había prisa, tenía que disfrutar de todos los momentos

Llega el día…nervios, muchos nervios, las previsiones de tiempo eran de mucha calor y eso me asustaba, no sabía como respondería mi cuerpo pero no había más que pensar, así que a las 12 de la noche dan la salida y a correr!! Los primeros 20 kms se me hicieron muy amenos ya que el ritmo era cómodo, tenia que guardar fuerzas para llegar con bien a la zona mas dura de la carrera, ahí empecé a notar algo raro en el estomago, malestar, no podía comer. Era una sensación que no esperaba sentir…y sin pensarlo baje el ritmo, tenía que recuperarme o me jugaba la carrera….llegando a Quentar me adelantó mi amigo Tico, vaya alegria verlo!! Y empezamos la andadura juntos, las sensaciones iban mejorando, y me sentía mucho mejor, así que tocaba apretar un poco, no tenía referencias de ninguna chica solo que iba segunda, y eso me motivaba para seguir avanzando.

Me pregunté mil veces ¿ A qué había venido? La respuesta era seguir, seguir, seguir…

Al llegar a la fuente de la Teja llenamos bien las botellas, comemos y a seguir que venía una de las subidas fuertes y ya acompañados de mucho calor. Se hizo largo pero no había prisa, tenía que disfrutar de todos los momentos, al coronar nos esperaba una bajada de 6 km hasta Guejar Sierra y allí ya descansariamos jejejeje…Al llegar,  acompañada de Melani que estaba haciendo un carreron, comemos, llenamos botellas y a seguir, yo sabía que ella iba muy fuerte, que no podía ir a seguirla, tenía que seguir haciendo mi carrera, sin pensar en los demás y asi fué. Me centré en acabar la carrera lo mejor posible, pero como siempre todo no puede salir bien, un fuerte dolor en mi pie, no tan bueno, hizo saltar las alarmas, me vinieron a la cabeza malos recuerdos, en cada pisada el dolor era fuerte, en ese momento pensé en dejarlo porque quedaba lo mas duro de la carrera, pero se que nunca me lo hubiera perdonado, me pregunté mil veces ¿ A qué había venido? La respuesta era seguir, seguir, seguir…había que conseguirlo, y sufriendo mucho llegué a Pradollano, quedaba subir al Veleta que era lo que menos me preocupaba, el problema seria bajar..así que arriba.

No voy a mentir a nadie! que fueron unos kms donde sufrí, sufrí mucho, la altura parecía que estaba haciendo mella en mí, no me salía ni la voz, pero paso a paso llegué arriba, con mi sorpresa de ver a Noelia, ella también había sufrido mucho…le anime y empezó a bajar, yo entré a llenar las botellas y segué también. La mayor parte de la bajada la hice andando porque el pie no me daba tregua y cuando me di cuenta estaba en Pradollano otra vez, en esa meta que un día me dió tanto y que otra vez me lo volvia a dar, emocionada corrí hacia la alfombra, allí veo a mis amigos Claudio, Roberto, Soraya, Sonia, Nestor, David el abrazo más sentido fue para él porque gran parte de lo que soy se lo debo a él…y volví a cruzar la meta, volví alzar la cinta… que detalle de parte de la organización, lo había conseguido! había vencido a mis miedos, otra vez la cabeza había vencido a mi cuerpo…hice lo correcto??? …mi corazón me dice que si….. Hasta siempre Sierra Nevada!

Sonia Escuriola